• Caterina de Algodón

Canela

Actualizado: abr 2

Mis amigas rescatistas siempre bromean con que odian salir a la calle porque casi cada vez que lo hacen, encuentran un peludo que necesita auxilio y terminan llevándolo a su casa.


En mi caso, al parecer se pasan la voz porque no necesito salir de mi casa u oficina para encontrar perros o gatos listos para ser rescatados. La constructora en la que trabajo estaba realizando una obra, cuando el ingeniero encargado me mandó la foto de los nuevos integrantes de la empresa. Aquí se las muestro.


Canela y sus cachorros.

Casi me da algo, una perrita cruza de Cocker con Pitbull tamaño Beagle acaba de parir en la obra. Los trabajadores le hicieron una camita de acerrín para que estuviera mucho más cómoda pero sos perritos necesitarían estar con su mamá al menos dos meses así que antes de colapsar por la chambota que me esperaba, tenía tiempo para organizarme y ayudarlos a salir del mugrero en el que estaban.


Afortunadamente las personas que trabajaban en la obra son amantes de los animales y entre todos le compartían de su taco a Canela y cuidaban a los bebés.

Y así pasaron 8 semanas, los bebés ya estaban gordos y listos para que su casa puente los recibiera. Pasaría un mesesito más para que pudieran encontrar un hogar, pero finalmente todos fueron felizmente adoptados.


Cachorros a los 2 meses, ahora felizmente adoptados.

Canela necesitaba recuperar mucho peso, ya que como fue una excelente mamá, los perritos la dejaron casi en los huesos. Pero llegó por fin el día en que pudimos sacarla de la obra y de andar robándole pollos a la rosticería de al lado.


El inge le dio ride a la oficina, de la oficina pasamos de volada a la veterinaria porque al parecer Canela tenía gran afición por la comida que encontraba en las bolsas de basura y la cantidad de parásitos que habitaban en su intestino dejaron rastros en el carro del inge y en mi oficina puesto que la diarrea estaba incontrolable (mejor ni lo imaginen).

Ya instalada en su casa puente, nos empezamos a conocer. No era muy feliz con otros perros, solo con algunos y afortunadamente no tuvo problemas con la perrita residente de la casa. Fan de los niños, cazadora de gatos y muy buena para cuidar su territorio.


Era cariñosa sin fin y al parecer aguantó varios golpes en su vida pasada pero a partir del 14 de Septiembre del 2019, ella supo lo que era no pasar hambre, no tener que hurgar en la basura, descansar y jugar sin preocupaciones. Encontrarle casa iba a ser fácil. Una vez terminado el protocolo para adopción, participamos en varios eventos y muchas personas estuvieron interesados en adoptarla pero siempre hubo algún detalle que no cuadraba para ser el adoptante ideal para Canela.


Un día en pleno evento de adopción, la güera empezó a gotear sangre de la vulva. Tenía esperanzas de equivocarme pero corrimos a la veterinaria y mis peores sospechas fueron confirmadas. Canela dio positivo en el examen de TVT. No me puedo explicar cómo, ya que tuvo que haberse infectado por lo menos 9 meses antes y esta enfermedad generalmente presenta síntomas en los primeros dos o tres meses después del contagio. Ya estaba vacunada, desparacitada y esterilizada, lista para su nuevo hogar y su adopción se tuvo que poner en pausa.


El tratamiento es costoso en general y debido a la escasez de medicamentos para el cáncer que ha generado nuestro gobierno, tuve que buscar por todos lados alguno de los tres medicamentos que podrían funcionar. Uf, sí que es estresante saber que hay cura pero que no la puedes conseguir. Tuvimos suerte y gracias a un hada madrina que consiguió la medicina en el fin del mundo, pudimos empezar su tratamiento.


6 Semanas de quimioterapia en plenas épocas decembrinas. No se puede retrasar el tratamiento ya que el virus que produce el TVT puede fortalecerse y avanzar más rápido o no responder ante la medicina.


A principios de Enero 2020, terminamos el tratamiento y pensamos que ahora sí, era su momento. Pero la quimioterapia terminó de arruinar la poca mejoría que Canela tuvo en sus intestinos. Creíamos que había mejorado después de erradicar todos los parásitos pero en realidad nunca hizo una popo 100% saludable, y con el tratamiento para TVT todo estuvo peor. Con el paso de los días Canela comía cada vez menos y evacuaba más sangre.


Volvimos a la veterinaria y después de hacer varios estudios; copros, ecosonograma, punciones... Se determinó que necesitaban realizar una colonoscopia para descartar lo peor y por lo menos ver si había alguna solución. Y debido a que hay muy pocos especialistas veterinarios para analizar los estudios, tuvimos que esperar 20 días a que el patólogo pudiera entregar los resultados.



Ecosonograma

Cáncer no era, tal vez una enfermedad autoinmune como Lupus, nunca lo sabremos. Pero sus intestinos presentaban laceraciones severas y no iba a mejorar. Probamos diferentes opiniones, alternábamos alimentos, mezclábamos comida humana que nos recomendó el doctor, llevábamos ya un mes con un tratamiento muy especial y costoso para desinflamar el colón que al ser tan fuerte, su vejiga estaba empezando a presentar problemas. Ya no estaba absorbiendo los nutrientes y parecía tener mucho dolor en la pancita.


Poco a poco vimos como la güera de barrio tenía menos ganas de echarle ganas. Y así fue como un día en que la vimos casi peor que como la encontramos, decidimos ayudarla a descansar.


Rescatar nunca es fácil, pero mucho menos es dejar ir, perder la batalla.

Tuvimos la fortuna de conocer a una gran perra y me quedo con que pudimos hacerla feliz sus últimos 6 meses, comiendo todo lo que le gustaba y apapachada como probablemente nunca lo fue.

Pero sobretodo, agradezco que no murió en la calle agonizando de dolor llevando al límite su cuerpo por sobrevivir a una enfermedad incurable.

Canela, hicimos todo lo que pudimos (ojalá hubiera podido hacer algo más) y nunca vamos a olvidar todas esas veces que arrebatabas las bolsas de plástico que las personas traían en las manos cuando caminaban.


Descansa en paz flacucha, nos vemos del otro lado del arcoíris.


Canelita, la güera de barrio.

Gracias infinitas a mi tía Lety, a Lupe, a Diego Fabiruchis, Erika, Ana, Dra. Karina de Veterinaria Tekuani, a la Dra. Paulina de Arboledas. Los rescates siempre son menos difíciles en equipo.