• Caterina de Algodón

Foster Failure = Archie

Actualizado: abr 2

“For those not in the know, a "foster fail" is what happens when a dog or cat who was only supposed to be a temporary foster is so lovable that his humans just can't say goodbye, and he winds up becoming part of the family.

So basically it's like the best kind of fail.”


-Anna Swarts for The dodo


Gracias a una extrema fuerza de voluntad (verdaderamente extrema), solo hemos tenido un #fosterfailure en la familia.


Un buen día me pidieron ayuda para ser casa puente de una mamá gata con 5 gatitos. Me advirtieron que el caso era especial puesto que a uno de los bebés no le servían las patitas traseras y se arrastraba.


Los encontraron en una escuela y los niños estaban preocupados por su bienestar. El maestro de educación física fue quien buscó ayuda en Adoptando un amigo para los peludos y así es como llegaron a mi casa.


Cleo y Pancho tuvieron un par de años para disfrutar la buena vida, ahora llegó el momento de chambear.


Como linda princesa que es, Cleo simplemente decidió huir y vivir encerrada en un clóset hasta nuevo aviso. Panchito, el gato más social que he conocido, decidió que estaba increíble ir a jugar con los gatitos. Pero para su mala suerte Mamá Luna estaba muy concentrada en su papel y por ningún motivo permitió que se acercaran a sus bebés.


Por naturaleza, muchas veces las mamás peludas rechazan a los cachorros si les encuentran alguna anormalidad. En este caso, Mamá Luna trataba a todos sus bebés por igual (bravo Mama!) y el gatito patuleco hacía su vida normal sin darse cuenta de que sus patitas traseras no funcionaban, rompía el corazón de verdad.



Mamá Luna, Archie y sus hermanas.


Después de empezar protocolo para adopción responsable para toda la familia gatuna, se llevó al gatito patuleco a establecer un diagnóstico con el especialista.


Patela (rótula) desviada, rodillas mal formadas y talones al revés. Las patitas no tenían ton ni son y era necesario operarlas para que pudiera tener una vida más o menos normal. Todo se debía a una malformación genética heredada.


El gatito patuleco era una bolita de 400 gramos con 4 semanas de vida cuando llegó a mi casa y el doctor necesitaba que creciera un mes más para poder proceder con la cirugía ya que ni por peso ni por edad, la soportaría.


Esas 4 semanas intermedias entre la llegada y la cirugía, Archie necesitaba un tratamiento especial. Inmovilizar las patitas de atrás con unos palitos de paleta vendados (tipo férula) con un acomodo especial que ayudar a las patitas a mantenerse en la dirección correcta.


Esto implicaba que la movilidad para el gatito tenía que estar limitada, controlada y vigilada en una transportadora 24/7. Así que durante un mes, el gatito bebé supo lo que era un trabajo godín de oficina y las filas interminables de coches en hora pico sobre Av. López Mateos.


De la oficina visitábamos al vet TODOS-LOS-MALDITOS-DÍAS para que le realizaran el cambio de su vendaje y le acomodaran su ferulita ya que se desacomodaba o se mojaba cuando iba al baño. Cuando por fin llegábamos a descansar en casa, había que dormir con la transportadora a un lado de la cama porque a media noche me despertaban unos arañazos en la puerta de la caja. El gatito tenía que hacer pipí, a las 3 de la mañana sin falta, y pues tenía que llevarlo al arenero y ayudarlo para tratar de que no se mojara el vendaje.



Archie con 6 semanitas de vida


Así que después de 4 semanas de sueño interrumpido y desvelos diarios, llegó el día de la cirugía. El doctor decidió operar primero una patita y la siguiente semana otra patita para ver como respondía el Gatito Bebé.


Como un diminuto guerrerito, Archie trataba de hacer todo por sí mismo a pesar de tener un fijador con clavos en cada pierna deteniendo sus huesitos para que se mantuvieran en el lugar correcto. Y así pasaron otras 4 semanas, con visitas cada tercer día con el doctor para ver el progreso.



Archie, el gatito patuleco.

Al retirar los clavos, las patitas de Archie funcionaban casi a la perfección!!! Ahora podía hacer toda su vida casi normal, sin arrastrarse y lastimarse. Tal vez no puede brincar como cualquier gato, pero trata de escalar o hacerte saber a donde quiere llegar para que lo ayudes.


Después de tanto trabajo, nadie nunca lo iba a cuidar como nosotros. Así que se quedó para siempre, y fue la mejor decisión.